En un mundo al borde de la desesperación, Will era un faro de esperanza, el sanador más poderoso que la humanidad había conocido. Sin embargo, su don era también su más cruel condena: incapaz de blandir una sola chispa ofensiva, su existencia dependía por completo de la espada ajena. Presenció, impotente, cómo la humanidad se desangraba, no por falta de curación, sino por la ausencia de un golpe final. El Rey Demonio triunfó, y con él, el alma de Will se quebró en un grito silencioso, ahogado por la derrota.
Join the discussion!
Sign in to share your thoughts on this manga.